No creo posible recordar el momento en que la vi por primera vez.Sin embargo puedo sentir que mi infinito amor hacia ella comenzó en ese preciso instante.
Aquella bella flor, me conoce mas que nadie, y mas que a nadie yo le estaré tan agradecida.
Sus colores irradian tanto... su fuerza es inexplicable.
Aferrada a la tierra (fiel a su signo), capaz de enfrentar siempre cualquier tormenta y tempestad.
Por eso es que no podrán arrancarla de raíz jamás:
Porque bien sabe cuidarse, y porque ahí estaré yo, con mi pequeña compañera, para cuidarla.
Quizás cuando este un poco triste y vacilante, su tallo se doble...
A veces no se siente entre las flores mejores.
Y nosotros desde acá no comprendemos...
¿Como se tiene tanta belleza y aun así se duda de ella?
Pero así como deambula entre sus complejos laberintos, también sueña, y sueña con volar.
Juro que la he visto convertirse en mariposa, y despegar feliz.
Puede convertirse cuantas veces quiera, por que un soñador puede ser lo que mas desee profundamente. Y uno siempre tiene que permitirse soñar.
Si hay tiempo para preocuparse, también hay tiempo para ser feliz.
Y los momentos en que esa bella flor sonríe, sonreímos nosotras con ella.
Y la devolución de sonrisas es mutua, quiero decir, cuando nosotras sonreímos, ella sonríe también.
Tendrías que verla, flor-mariposa, mariposa-flor.
En todas sus formas ella es y con ella somos.
Cada año se pone mas bonita, y cuanto mas bonita la vez, mas suspiros te da.
Algún día volaremos las tres hacia un brillante cielo,
o seremos las flores de aroma mas precioso, plantadas un campo maravilloso.
Un campo de felicidad y amor eterno.